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Desde siempre, la disciplina ha ido en contra del ser humano. Sin embargo cada vez somos más conscientes del valor del tiempo y de la importancia de ser productivos para cumplir nuestros objetivos y sobre todo, disfrutar de nuestro tiempo de ocio.

Mucha gente me pregunta de dónde saco el tiempo para mis proyectos, así que he decidido compartir algunas rutinas sencillas que pueden convertirse en hábitos productivos. Aquí van:

1) Hazte la cama

Esto va especialmente para los que, como yo, os da pereza hacerla. Ya lo decía el general McRaven en su famoso discurso en la Universidad de Texas. “Si quieres cambiar el mundo, empieza haciéndote la cama”.

Hacer la cama es abrir la puerta a la productividad desde que arranca el día. Se trata de instaurar un hábito sencillo (que dura menos de cinco minutos e incluso uno si tenéis nórdico) pero poderoso, ya que da pie a un patrón de comportamientos productivos durante el resto del día. Como decía el general McRaven. “Si haces tu cama cada día, habrás completado con éxito la primera tarea del día. Esto te dará una pequeña sensación de orgullo y te animará a completar otra tarea, y otra, y otra. Y al final del día, el simple hecho de hacerte la cama habrá hecho que termines con éxito muchas tareas. Si quieres cambiar el mundo, empieza haciéndote la cama”. Además, el orden en nuestra habitación o casa nos ayudará a tener más orden en nuestra cabeza. Si hacer la cama no es algo nuevo para ti, puedes elegir otro ritual como ordenar tu escritorio o mesa de trabajo. Recuerda, tú pones las reglas 🙂

2) Empieza el día con una intención concreta

 Lo puedes titular “Hoy es el día de….”. En definitiva, se trata de poner un título a nuestro día para recordarnos cuál es el objetivo que pretendemos cumplir e ir a por él. Y también recordarnos durante el día que no nos iremos a la cama sin haberlo hecho y hacerlo nos dará una enorme satisfacción.

Una buena manera de pensar en este objetivo es dedicando unos minutos a la meditación o mindfulness, o simplemente haciendo 5-10 respiraciones profundas por la mañana mientras pensamos en nuestro objetivo para el día. Puedes utilizar este vídeo en inglés de Tara Brach y su 2010 Smile Meditation y así practicas el listening y matas dos pájaros de un tiro (ya sabes, productividad 🙂 o éste en español .

Nota: lo ideal es planear nuestro objetivo antes de irnos a la cama la noche anterior. Así seremos más productivos y nos dará un motivo extra para levantarnos y empezar el día motivados.

3) Dedica dos horas semanales a tu aprendizaje

Si eres de los que les gusta anotar todo en su agenda, ciérrate dos horas a la semana bajo el título “Aprendizaje”. Es muy común no tener tiempo para lo importante porque hay algo más urgente. Por ello la única manera de asegurarnos de que tendremos ese tiempo para nuestro desarrollo es siendo más rápidos, es decir, ocupando el hueco antes de que se llene con todo menos aprendizaje. Pongámosle hora y día en nuestro calendario. MooCs, charlas TED, libros, cursos, tú le pones nombre.

tiempo deporte

4) Haz media hora de actividad física diaria

Sí, ya sé que apenas tenemos tiempo, pero por suerte hay maneras sencillas y al alcance de todos (ir andando o en bici al trabajo, volver por un camino más largo, salirte una parada de metro después, etc.). Aunque la recomendación de los expertos es de una hora diaria, con sólo media hora si es al principio del día hará que nuestro cerebro se active y comencemos el trabajo al 100% de nuestra capacidad cognitiva y productiva. Y si es por la tarde, nos permitirá hacer la jornada más liviana y resetear (si es a mediodía) o soltar el estrés acumulado en el día mientras pensamos en nuestro objetivo para el día siguiente.

5) Ayúdate de la tecnología

Si eres de los que necesita un empujoncito y procrastinar es tu verbo favorito, la tecnología puede ser tu mejor amiga. Aquí dejo algunas herramientas que pueden serte útiles:

  • Trello (para gestionar proyectos de manera visual y ágil)
  • Evernote (el gestor de ideas por excelencia)
  • Boomerang para Gmail (recordatorios y programar un correo para enviarlo más tarde)
  • Rescue time (te prepara informes de las páginas que visitas, el tiempo que pasas y las horas en las que eres más productivo)
  • StayFocusd (extensión gratuita en Chrome para limitar el tiempo que pasas en sitios web en los que pierdes el tiempo)
  • Stickk.com (para comprometerte con tus objetivos)

6) Lee un libro que te inspire

Nada mejor que un buen libro para inspirarnos a la acción. Existen libros específicos para ayudarnos a ser más productivos, que van desde el referente Stephen Covey y su Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, a los más actuales El poder de los hábitos de Charles Duhigg y La semana laboral de 4 horas o Tools of Titans de Tim Ferriss, todos ellos mencionados en el ebook regalo para los suscriptores del blog.

7) Imagina que te echan mañana

No hay nada como sentir el miedo para moverse. Es mágico. No hace falta pensar en este escenario cada semana, pero es muy útil y sano si lo hacemos al menos una vez al mes. Al imaginarnos las consecuencias que tendría el quedarnos sin trabajo, se disparan emociones que permanecen dormidas en nosotros y nos hacen entrar en un estado de alerta que nos lleva a la acción. No tienes que quedarte sin trabajo para estar enchufado y lleno de energía, basta con imaginarlo para que se active nuestro cuerpo y nuestra mente.

8) Prueba la regla de los dos minutos

 Si crees que vas a tardar más de dos minutos en hacer una tarea, anótala en tu lista. Si crees que tardarás menos, no la anotes, hazla directamente. Sencilla pero sorprende por su eficacia.

Estos son ocho hábitos que me funcionan a mí. Y a ti, ¿cuáles te funcionan?

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