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¿Estamos haciendo todo lo posible por romper la brecha de género? Hace unos años Sheryl Sandberg, nº 2 de Facebook (de quien ya hablamos en un post anterior)  animaba a dar un paso más a través de su ya famoso libro Vayamos adelante.

Puesto que aún queda camino, veo necesario recordar alguna de sus frases para que juntos logremos romper dicha brecha. Aquí van cinco frases que nos aportarán una nueva mirada:

1) “En los mismos años en los que nuestras carreras profesionales requerían nuestra mayor inversión de tiempo, la biología nos pedía que tuviéramos hijos”.

 Resulta paradójico que pongamos más esfuerzo en luchar contra la biología que en abordar la desigualdad.

2) “La ambición profesional es algo que se espera de los hombres pero es opcional –o incluso negativa- para las mujeres”.

 Varios estudios señalan que las mujeres que muestran rasgos de ambición en el trabajo se ven penalizadas por ello. Y esto empeora por el fenómeno conocido como amenaza del estereotipo, descubierto por Claude Steel de la Universidad de Stanford y que explica cómo una persona puede ver afectadas sus capacidades precisamente por la presión que ejercen los estereotipos negativos asociados al colectivo al que pertenece. Esto provoca nerviosismo, bloqueo y dificultad para desarrollar nuestras propias capacidades, lo que en muchos casos acaba confirmando el propio estereotipo. Por tanto, la mejor forma de combatir la desigualdad es empezando por los prejuicios.

3) “Antes sabíamos muy poco y nuestras parejas no compartían las tareas del hogar y crianza por lo que nos vimos con dos trabajos a tiempo completo. Ahora el problema es el contrario: sabemos demasiado. Vimos a nuestras madres intentar hacerlo todo y decidimos que algo teníamos que dejar de lado. Y ese “algo” suele ser nuestra carrera profesional.

Sería fantástico dejar de usar frases como “no sé cómo (ella) se las arregla”  y en su lugar utilizar otras como “parecen una familia feliz y son dos profesionales competentes”.

4) “El miedo es la causa de muchas de las barreras a las que las mujeres nos enfrentamos. Miedo a no gustar. Miedo a tomar la elección equivocada. A ser juzgada. Y la Santísima Trinidad de los miedos: miedo a ser una mala madre/mujer/hija”.

 Para Sandberg, una de las formas de reducir este miedo es precisamente hablar más a menudo sobre ellos y animar a creer más en uno mismo. Pero lo más importante es que el mensaje cale mucho más hondo y hombres y mujeres trabajen codo con codo.

5) “Con el tiempo aprendí que, aunque es duro afrontar los sentimientos de baja autoestima, pude darme cuenta de que había una distorsión. Quizá nunca lograría la confianza que mi hermano tiene en sí mismo sin ningún esfuerzo, pero podría cambiar la noción de que siempre acabaría fracasando. Cuando sentía que no era capaz de hacer lago, me obligaba a recordarme a mí misma que no suspendí ni un solo examen durante la carrera. Ni tan siquiera uno. Aprendí a darle la vuelta a la tortilla”.

 Los sesgos o distorsiones futuras pueden combatirse con éxitos pasados. Y una buena manera es teniendo el valor de querernos más. Ver instrucciones aquí abajo:

love yourself

La valentía no es la ausencia de miedo, sino el convencimiento de que hay algo más importante que el miedo por lo que merece la pena seguir adelante.

Lo dicho, vayamos adelante.

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