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Esta semana Rafa Nadal y el Real Madrid nos han dejado dos lecciones de regularidad que seguramente adquirirán mucho más valor con el paso del tiempo.

El primero, al convertirse en el campeón más veterano del Trofeo Conde de Godó con 31 años, 10 meses y 27 días, sumando su 11º trofeo como ya hiciera en Montecarlo hace apenas unas semanas. Otro récord más que será difícil superar. El Real Madrid, por su parte, al disputar su octava semifinal de Champions League consecutiva y clasificarse para su cuarta final en cinco años.

Siguiendo una de las máximas del deporte, que dice que lo más difícil no es llegar a la élite sino mantenerse, parece difícil encontrar explicaciones a estos hitos que, como todo, se valorarán mucho más en el futuro cuando se vean con perspectiva.

Pese a tratarse de deportes distintos, son varios los puntos de unión entre la estrategia seguida por Nadal y la utilizada por el Real Madrid para lograr esta regularidad. He aquí unas reflexiones que quizás nos sean útiles para nuestro propio desempeño; para encontrar nuestra propia regularidad.

1) Elige qué batallas pelear y cuáles no.

Tanto en el deporte como en nuestro día a día, dosificar nuestro esfuerzo es un paso fundamental para lograr nuestras metas. En el caso de Nadal, la clave reside en pensar en el futuro sin perder de vista el presente, aunque esto pase por sacrificar algunos torneos. Sacrificar parte de lo urgente para centrarse en lo importante, para estar más cerca del 100% de rendimiento. En el caso del Real Madrid esta elección ha sido obligada: su pronta eliminación de la Copa del Rey y de sus opciones en Liga obligaron a centrar todos los esfuerzos en una sola batalla.

Federer también reconoce que la clave para seguir siendo competitivo no es tanto los torneos que él juega sino los que decide no jugar para aumentar sus opciones de victoria. Pero también reconoce que esto sólo se puede hacer cuando antes se ha dado todo. “Espero que la gente no piense que lo que hago ahora a mis 36 lo pueden hacer con 25. Yo hasta los 34 competía en todos los torneos. Todos estos cambios y el hecho de jugar menos torneos se ha producido de manera orgánica, no fue planificado.

Elegir no es otra cosa que renunciar…

Una foto a la que Rafa nos tiene acostumbrados © Manel Mantilla

Una foto a la que Rafa nos tiene acostumbrados © Manel Mantilla

2) Elige en qué espejo te miras

Tener un modelo o referente aumenta tus aspiraciones, como ya veíamos en este post sobre Rafa Nadal.

“Nadal es la razón por la que soy mejor jugador”  Roger Federer

Nadal federer friends

3) Aplica pequeños cambios y sé flexible con ellos.

Mantenerse en la élite pasa por renovarse constantemente. La regularidad consiste no en hacer lo mismo sino en ir aplicando pequeños cambios tan sutiles y naturales que parezca que no se ha cambiado nada. ¿Qué has cambiado en los últimos ocho o diez años y qué has mantenido como parte de tu esencia?

Si vemos las estadísticas, del Real Madrid de hace ocho años tan sólo continúan tres jugadores (Cristiano, Benzema y Marcelo) y en este tiempo el club ha sabido mezclar la veteranía y calidad de estos jugadores junto con la juventud del presente y futuro de los Asensio, Isco o Varane. Repetir una generación exitosa es muy complicado. Crear un equipo con dos generaciones unidas y que perdure en el tiempo más allá de los nombres lo es aún más.

Nadal es otro ejemplo de renovación constante. El dato más sorprendente de esta semana no es que haya ganado el torneo a sus 31 años y se haya convertido en el campeón más veterano de la historia del Godó. Lo realmente llamativo es que sea a la vez el segundo jugador más joven en haber ganado el mismo torneo (su primer triunfo fue a los 18 años), superado tan sólo por unos meses por Mats Vilander. En estos trece (¡13!) años Nadal ha renovado a parte de su equipo (fichando a un entrenador como Moyà que llega con hambre e ideas frescas) y sobre todo ha renovado su juego (más agresivo para disminuir el número de intercambios según las circunstancias), su cuerpo (ha perdido peso para no perder velocidad de reacción) y su preparación física (más entrenamientos preventivos para evitar lesiones). Grandes deportistas que nos enseñan que no debemos ser los mismos ahora que hace unos años.

© Oscar Del Pozo / AFP

Juventud y veteranía en el Real Madrid © Oscar Del Pozo / AFP

4) Busca un porqué y un para qué.

Han pasado 13 años (¡trece!) desde su primera victoria en Barcelona. 13 años y una larga lista de lesiones que han impedido a Rafa participar en numerosos torneos. Sin embargo, sobre la pista continúa mostrando la misma hambre que hace 13 años pese a contar con 16 Grand Slam a sus espaldas. Récord tras récord a pesar del peso de las lesiones y de algo más poderoso aún: el peso de los triunfos.

En el caso del Real Madrid, puede parecer fácil mantener el hambre al contar cada año con jugadores nuevos que ansían títulos importantes como la Champions League. Pero en los Nadal o Federer, el hambre responde a un instinto al alcance de unos pocos: su tremendo afán por la mejora continua. Por ser mejores jugadores y por ser mejores personas. ¿Por qué juegan? Porque aman el juego, como le confesó Federer a Steve Kerr en el vídeo que verás abajo. ¿Para qué juegan? Para dejar un legado.

El porqué te lleva al pasado y te ayuda a ser consciente de si estás en el lugar donde quieres estar. El para qué te proyecta hacia el futuro, a preguntarte si lo que estás haciendo está relacionado con lo que quieres hacer o con cómo quieres estar el día de mañana. Y es que, si lo que estamos haciendo no nos sirve a nosotros ni a nadie, ¿para qué lo estamos haciendo? Esta pregunta poderosa es uno de los siete hábitos que propone Stephen Covey en su célebre libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

Todos necesitamos un motivo para rendir a nuestro máximo nivel. Y especialmente para mantenernos.

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