This post is also available in: Inglés

Hablando hace unos días con mi socio, amigo y mentor Álvaro Merino, me dijo que algunas personas eran puntuales para llegar pero no para irse. Días más tarde, la noticia de la marcha de Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid me hizo pensar en esta frase. Por eso esta semana quiero compartir ésta y otras enseñanzas que he aprendido de Zidane en su etapa como entrenador del Real Madrid y que nos pueden servir mucho más allá del deporte.

-Nadie es imprescindible

Cuanto más tiempo llevamos en un sitio (y sobre todo más éxito hemos cosechado), más fácil es que tengamos la sensación de ser lo más parecido a imprescindibles para la organización y esto daña a la organización, pero también nos daña a nosotros porque limita nuestro talento y nuestra capacidad de aprendizaje. No se puede aprender sin ser humilde y no se puede ser humilde pensando que somos imprescindibles. El talento, por tanto, se alimenta de la humildad en entender que sólo somos parte de algo más grande, como bien muestra la filosofía de equipos como los All Blacks o de jugadores como Pau Gasol o Rafa Nadal.

-Todo proyecto tiene un inicio y también un final

Abrir un proyecto es muy difícil, pero cerrarlo lo es aún más. El apego, el costo hundido y nuestro ego son tres enemigos que lucharán por convencernos de que debemos seguir con el proyecto. Y si encima el proyecto es exitoso, más razones tendremos para pensar que jamás debemos abandonar. En una época en la que no ser finisher parece ser sinónimo de fracaso, abandonar no sólo es una opción, sino que a veces es la opción más sana y adecuada. Como muestra un botón: hoy en día se produce un infarto de media en cada maratón y el 86% de los afectados había ignorado los síntomas de dicho infarto. Si nos cuesta abandonar hasta cuando tenemos síntomas de infarto, qué difícil se hace cuando no hay síntomas de que debemos cerrar un proyecto, o no queremos verlos…

-La comunicación tiene más de escucha que de habla

Seguramente a muchos les sorprenda si afirmo que Zidane es un gran comunicador. Y es que la comunicación suele ir ligada a la capacidad de oratoria. Sin embargo, si entendemos que en el proceso de comunicación es aún más importante desarrollar la escucha activa empática, quizá podamos coincidir en que es uno de los puntos fuertes de Zidane. Escuchar no sólo a sus jugadores sino a todo su equipo, mostrando vulnerabilidad y permeabilidad respecto a aquello que uno no sabe y rodearse de personas que complementan esas carencias. El primer estadio del aprendizaje es el silencio. El segundo es la escucha.

-La comodidad suele ir opuesta al aprendizaje

Como veíamos en este post, tomar una decisión no es asunto fácil y menos si ésta implica dejar una de las organizaciones de referencia en el sector -como el Real Madrid en el caso de Zizou-, pero todos necesitamos de un punto de incomodidad para seguir creciendo. Cuando esa incomodidad se produce tras un despido, la oportunidad viene en forma de necesidad. Pero cuando esta decisión no viene impuesta por la empresa o club, a veces necesitamos despedirnos a nosotros mismos -como ha hecho Zidane- para abrir una puerta a nuevos aprendizajes. Dejar el trabajo de tus sueños implica que ahora tienes otros sueños nuevos. ¿Vas a renunciar a ellos?

Como diría Steve Jobs -en un discurso que habría que ver al menos una vez año-, “stay foolish, stay hungry”. No seamos conformistas y vayamos a por lo que queremos sin importarnos lo que piensen los demás. Eso es lo que nos hace libres y únicos.

Y aquí comparto otro discurso digno de ver una vez al año.

Seamos puntuales para llegar pero también para irnos.

https://twitter.com/pedrodridao

Gonzalo Arroyo Moreno / Getty

Gonzalo Arroyo Moreno / Getty